África, Camerún, Reflexiones

La liberación del espíritu: Danza Africana

Desde pequeña he amado la danza en todos sus ritmos. Dicho gusto me ha llevado a encontrar esa expresión en diversas disciplinas; desde los ritmos latinos, ritmos de las islas del pacífico y más reciente, ritmos africanos. Pasé 10 días en Camerún para conectarme con la música, el ritmo y el baile.

 

El origen de las danzas

África es el origen de la humanidad. Todos tenemos un poco de áfrica en nuestra sangre. Las danzas del mundo y sobre todo, las danzas latinas (cumbia, salsa, samba, merengue, etc) tienen su origen de las danzas que los esclavos africanos trajeron a américa durante la colonización. Estas danzas era su forma de liberación para una vida de esclavo.

 

Las danzas africanas de la África negra tienen varias razones: ceremoniales, caza, climatológicas, sociales, bodas, etc. Se baila representando sonidos y movimientos de la naturaleza.

 

 

 

La enseñanza

 

Algo que siempre me ha quedado claro y en este viaje a Camerún lo reforcé es que la danza no es egoísta. Es decir la danza no es para demostrar quien baila mejor o sentirse superior sólo porque se tiene una técnica más avanzada. La danza es liberación y unidad. Para mi quien baila con el corazón es el verdadero bailarín.

 

En la danza africana todos bailamos a un mismo ritmo, ya sea siguiendo al maestro o individual. Nadie es mejor que nadie.

 

Las percusiones

La conexión bailarín- músico es fundamental. Pero no solo fundamental a la hora de ejecutar el baile, también en las relaciones interpersonales. Me pasó que los primero días bailando, no sentía la confianza en mis movimientos tanto como cuando comencé a convivir con los músicos, saber de sus vidas, que hacen, platicar con ellos, etc.

 

Debe de haber confianza entre los bailarines y los músicos si queremos llegar al clímax de la liberación.

 

El clímax de la liberación

Como mencioné antes, la danza africana liberaba a los esclavos de ser esclavos. Lo mismo en el mundo contemporáneo. Vivimos presionados por ser los mejores en el trabajo, por ser profesionales, por tener siempre más dinero, por ser siempre mejor que el otro, etc, etc… que nos volvemos esclavos de un sistema inventado. No me mal interpreten, no quiero decir que está mal, pero eso suele ser una carga muy pesada para el alma y el espíritu. La danza africana por el contrario ayuda a aligerar esa carga y nos permite hacer cosas con el corazón y no tanto por la presión.

 

Como yo alcancé el clímax de la liberación en la danza

A pesar de haber bailado 4 años danza africana en México. Aún seguía siendo esclava de la “pena.” Incluso estando en Camerún me pasó que los músicos empezaban a tocar y por dentro mi corazón bailaba, pero por fuera me daba un poco de pena. “Y si hago un paso mal”, “Si no voy a ritmo de la música”, ”si no se como cambiar de pasos”; en fin, un sinnúmero de dudas que tenía.

 

Pasó que una noche fuimos a una aldea, prendieron una fogata, llegaron los músicos y nos pusimos a bailar alrededor de la fogata (como en una película). No se si fue el humo del fuego, o la emoción de estar en áfrica que después de 4 años y una semana en áfrica; por fin me liberé. Mi cuerpo, oídos, pies, la música y todo estaban en armonía para que aquella noche pudiera bailar con el corazón. Les juro que no estaba tomada, ni mucho menos drogada; pero era tanta energía que mi cuerpo sabía que paso iba después del otro, sabía cuando había que dar un brinco y cuando rematar.

 

 

 

Era una extranjera en tierra negra pero en aquel momento me sentí parte de ahí. Por mis venas corre sangre africana me decían los músicos. Si o no, no tengo idea. Pero gracias a esa noche en la fogata mi alma baila libre.

Gracias a mi maestra Magda (en México) por inspirarme el amor a la danza africana y a Lazare (mi maestro Camerunés en Milano) por decirme Hey vamos a mi casa, a África!