Egipto, Medio oriente, Reflexiones

Grandes viajeras por el mundo árabe

 

Hace poco terminé de leer el libro Las damas de Oriente de Cristina Morató. Atraída por el título y la portada no dudé en comprarlo y comenzar esta aventura a lado de la biografía de siete damas amantes del mundo árabe. Damas que con mucha pasión, trajeron a luz muchos tesoros enterrados bajo las arenas de Mesopotamia, trabajaron para el imperio británico y ayudaron a trazar fronteras.

 

Este libro, a parte de contar la vida de Lady Wortly Montagu, Lady Hester Stanhope, Lady Jane Digby, Isabel Burton, Gertrude Bell, Freya Stark y Agatha Christie; es un compendio de inspiración para todas las mujeres viajeras adictas a la libertad.

 

Nadie puede vivir esta vida y salir de ella como entró. Llevará consigo la impronta del desierto, el sello que marca al nómada, el deseo de volverLady Jane Digby

Aquí una pequeña reseña de este maravilloso libro.

 

Lady Wortly Montagu (1689- 1762)

Lady Wortly Montagu vistiendo a la moda Otomana. Pintura por Jean- Etienne

Una dama que vivió el apogeo del Imperio Otomano en medio de su ciudad principal : Estambul. Lady Wortly se casó con sir Edward Wortly quién en 1716 fue nombrado embajador de Inglaterra en Estambul. Gracias a este hecho, Lady Wortly Montagu pasó 1 año caminando por las calles empedradas de la ciudad otomana, disfrutando los aromas del Bazar Egipcio y el Gran Bazar. Mientras su matrimonio se volvía un fracaso por la indiferencia de su esposo, Lady Wortly Montagu aprendió turco a un excelente nivel y disfrutaba salir a la calle vistiendo la moda otomana.

 

Lady Wortly Montagu fue la primera occidente en visitar un haren. El haren es el ala dentro de un palacio donde viven las esposas, concubinas, hijas y madre del sultán. Fuera de lo que al mundo occidental pensaba en ese tiempo acerca de los harenes como un lugar exótico, para Lady Wortly le parecía el lugar más aburrido del mundo.

 

Algo que hoy en día debemos agradecer a esta dama es la difusión de la vacuna contra la viruela. Gracias a la inoculación (como era nombrado al pinchar al paciente con una aguja infectada por el virus) la gente en Estambul era inmune a esta enfermedad. A diferencia de Inglaterra cuyos estragos se cobraba la vida de miles de personas cada año.

 

Lady Hester Stanhope (1776- 1839)

Quizá la dama más rebelde de todas. En lo personal su biografía es la menos inspiradora aunque tengo que reconocer que su aferración la pone en el número uno en la lista de las damas más aventureras.

Esta dama creció en el seno de una familia rica pero su carácter rudo y aventurero no permitieron que se adaptara al estilo de vida aristocrático. En 1810 emprendió un viaje rumbo a medio oriente junto con su doctor Meryon quien la acompañó por muchos años en su aventuras por los países árabes y su joven amante Michael Bruce.

En esta travesía, lady Hester junto con una gran caravana de camellos, sirvientes y cocineros; y vestida como todo un beduino (nómada del desierto) exploró tierra santa y se codeó con los jefes nómadas del desierto, entre ellos el emir Bashir II jefe de los drusos. Los drusos son un pueblo que nació en Egipto y se separó del islam, creando su propia secta refugiada en el sur de Líbano. A Lady Hester, conocer este pueblo le pareció excitante pues era la primera vez que una mujer inglesa tenía contacto con ellos y era invitada al interior del palacio del emir.

 

Años más tarde, Lady Hester se instaló en Djoun, en Líbano donde pasó los últimos años de su vida gobernando ese territorio. Poco a poco los integrantes de sus caravanas la fueron dejando sola, incluyendo al doctor Meryon y su amante Bruce quienes satisfechos de la vida nómada en medio oriente comenzaron una nueva vida en Europa. Completamente pobre y sola, Lady Hester murió en su casa en Djoun; en una habitación llena de gatos. Tal y como lo describe el medico Meryon quien además de cuidar su salud se convirtió en buen amigo de esta lady.

 

Lady Jane Digby (1807- 1881)

Desde joven esta lady fue muy hermosa, tuvo tantos pretendientes como amantes. Lady Jane fue una romántica que con el corazón roto viajó a medio oriente en 1853 dejando atrás tres matrimonios y seis hijos.

Su primera destino fue Jerusalén donde peregrinó junto con sus doncellas. De ahí partieron rumbo a Siria donde una caravana lidiada por Saleh, un joven beduino quien pronto se convertiría en su amante. El siguiente punto que planeaba visitar era Damasco, cuya ruta por el desierto era muy peligrosa por los asaltantes de caravanas. Fue así que el cónsul inglés de damasco le ofreció como protección una caravana lidiada por el hermano del jefe beduino de los Mezab, Abdul Medjuel. Quien años más tarde se convertiría en el esposo de Lady Jane Digby.

 

Lady Jane tenía cuarenta años cuando baje el rito musulmán se convirtió en la esposa del jefe beduino. Por veinticinco años, la feliz pareja tuvo una vida nómada. Diferente a la que Lady Jane hubiera tenido si se hubiera quedado en Inglaterra. Construyeron su casa en Damasco donde por seis meses al año se instalaban mientras que los otros seis meses vivían en los campamentos beduinos en el desierto Sirio. Lady Jane pasaría el resto de su vida siendo feliz con su esposo y su estilo de vida errante.

 

Sin duda la vida de esta lady nos inspira a todas quienes buscamos una vida romántica errante.

 

Isabel Burton (1831- 1896)

Richard e Isabel Burton

Isabel Burton vivió tras la sombra de su esposo, el aventurero Richard Burton. El fue el primer occidental en poner un pie en la Mecca. Cosa que está prohibida para los no devotos musulmanes. Bajo el nombre de Mirza Abdullah the Bushri, vestido a la moda árabe y con un dominio perfecto del idioma, Richard logró infiltrarse en aldeas islámicas extremistas y pasar desapercibido como un árabe más. Richard además encabezó expediciones con el fin de explorar terrenos y trazar mapas. Mientras el se aventuraba por regiones inexploradas, Isabel sólo pedía una cosa a dios: ser la esposa de Richard Burton. Bien dicen que si deseas algo, solo tienes que pedirlo con todas tus fuerzas y el universo te lo concederá. Fue así como en 1821 Isabel por fin se convertiría en la señora Burton.

 

Durante todo su matrimonio, Isabel apoyó la carrera de su esposo, incluso pidió al gobierno británico que homenajearan a Richard por su labor como explorador.

 

Tras años de pelear por un puesto en un país árabe, Richard es nombrado Cónsul Británico en Damasco. Donde Isabel se hizo amiga de Lady Jane. A diferencia de ella, Isabel se sentía superior a los árabes, incluso menospreciaba a Abdul Medjuel, considerándolo un hombre negro y sucio.

Pronto Richard fue remplazado de su cargo y los Burton regresaron a Inglaterra, donde pasarían el resto de su vida. Richard, ahora más acabado se dedicó a traducir importantes obras eróticas orientales al inglés que tras su muerte fueron quemadas por Isabel como una forma de liberación por tantos años vividos tras la sombra de Richard.

 

Gertrude Bell (1868- 1926)

(Photo by © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS/Corbis via Getty Images)

Una mujer muy inteligente que se graduó de Oxford con honores. Quien como todas las chicas de su época fue presentada en sociedad a las veintiún años para encontrar un esposo. Para una chica rebelde y con hambre de aprendizaje fue muy difícil encontrar un hombre a su altura. Así que viajó a Teherán donde tuvo su primer contacto con el mundo árabe. A partir de entonces se dedicó a viajar por esta región para explorar sus magnificas ruinas. Gracias a estas expediciones costeadas por su padre millonario, Gertrude pronto se convertiría en una experta arabista que dominaba el idioma árabe , persa y turco; entro otros idiomas locales.

 

En 1921 Gertrude fue la única mujer reclutada por el imperio británico para asistir a la Conferencia del Cairo y decidir junto con otros expertos arabistas el futuro de Mesopotamia. En esta conferencia conoció al famoso Lawrence de Arabia. Quien ayudó al emir Faisal a quitar a los ya debilitados turcos de su territorio en Damasco. Para finales de la Primera Guerra Mundial, Gertrude ayudó a trazar las fronteras de la actual Irak, poniendo como rey de este nuevo país al emir Faisal. A pesar de los logros, Gertrude se sentía muy sola y deprimida, así que se enfocó completamente a la política y la restauración de reliquias. Quería rescatar del olvido el glorioso pasado de Mesopotamia y crear un museo para Irak.

 

En el verano de 1926, uno de los veranos más calurosos en Irak. Gertrude se quitó la vida tras una fuerte depresión por una vida solitaria. Gertrude fue enterrada con todos los honores militares por una vida dedicada al servicio de su causa árabe.

 

Al final de la vida no hay nada más que el susurro del viento del desierto y el tintineo del cencerro del camelloGertrude Bell

 

Freya Stark (1893-1993)

Flora Stark, madre de Freya educó a su hija para ser una mujer valiente, fuerte y capaz de afrontar los peligros. Freya tuvo su primer acercamiento con el mundo árabe en Líbano, donde a diferencia de Gertrude Bell, Freya siempre disfrutó viajar ligero y con poco presupuesto. Una verdadera mochilera del siglo pasado. Se hospedó en posadas infestadas de pulgas y cucarachas, pero eso no impidió que disfrutara su paso por los países árabes.

 

Al igual que las chicas de su época, al cumplir veinitiun años, Freya fue presentada en sociedad para encontrar un esposo. Así conoció a Quirino con quien se comprometería, pero pronto terminarían su relación pues el estaba enamorado de otra mujer. Tras esta decepción amorosa y la dolorosa muerte de su hermana, partió hacia Líbano en 1927. Encantada por el mundo árabe, Freya comenzó a estudiar las lenguas locales, a convivir con drusos y a adentrarse en aldeas nunca antes exploradas por un occidental. Fue así como comenzó a interesarse en la legión de los asesinos. Una secta que cometía atentados y cuyas ruinas se encontraban en Irak, la inspiró para escribir su libro Los valles de los Asesinos, que la reconocería como una exitosa exploradora.

 

Tras años explorando las tierras árabes y tratando mejor que nadie a gente local. Freya fue reclutada por el imperio británico para impedir que Hitler ocupara Irak como un punto estratégico para la guerra. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Freya regresó a su casa en Italia y escribió el libro The Arab Island con el que pretendía que sus lectores empatizaran con el mundo árabe, desconocido en ese entonces. Freya dedicó el resto de su vida al conocimiento, explorar tierras lejanas para luego escribir un libro acerca de ello. En 1993, a poco tiempo de cumplir cien años de vida, Freya murió en su casa en Asolo.

Despertar en soledad en un pueblo extraño es una de las sensaciones más placenteras de este mundoFreya Stark

Agatha Christie (1890- 1976)

Agatha y su esposo Max Mallow

Para ser la escritora de libros policiacos más famosa de su época, es difícil reconocer que Agatha no asistió a la escuela. Al contrario su madre la educó desde casa y con ella tuvo una estrecha relación hasta su muerte. Ella forjó su estilo literario pues escritores como Edgar Allan Poe o Arthur Conan Doyle eran muy populares en su época. Poco antes del comienzo de la Primera Guerra Mundial, Agatha se casó con Archibald Christie con quien concibió a su única hija Rosalind. Años después de feliz matrimonio, la pareja se divorció tras adulterio cometido por Archibald. Agatha conservó el apellido de su primer esposo por la popularidad que había alcanzado como Agatha Christie.

 

Tras esta decepción amorosa y una crisis creativa, Agatha tenía la necesidad de hacer un viaje y encontrar inspiración para sus novelas. Fue así como se subió al Orient Express que atravesaba toda Europa hasta llegar a Estambul. Una vez en Estambul, se hospedó en el famoso Pera Palas. Lugar que se volvió popular por los misterios que envolvían a la escritora con el hotel.

 

Atravesó el Bósforo para tomar el siguiente expreso que la llevaría directamente a Bagdad. Lugar donde encontraría un nuevo esposo, una nueva pasión y una nueva vida. El famoso arqueólogo Leonard Wooley la invitó a sus excavaciones arqueológicas al sur de Irak. Fue ahí donde conoció a Max Mallow quien seis meses después pidió su mano.

Fue así como Agatha encontró en la arqueología y en el mundo árabe una nueva fuente de inspiración para sus nuevas novelas policiacas. Agatha ayudaba a su esposo Max a limpiar y restaurar vasijas y demás reliquias. Esta nueva pasión no le impidió dejar de lado su escritura. Por el contrario Agatha consideraba la arqueología y la criminología profesiones muy similares. Ambas tratan de encontrar pistas para revelar el pasado o un acontecimiento. Tanto Max como Agatha fueron reconocidos por su gran labor en sus respectivas áreas. Max recibió el título de sir mientras que Agatha el de dama. Ambos pasaron cuarenta y cinco años de feliz matrimonio.

 

El aire es deliciosamente fresco. Se trata de uno de esos momentos en los que da gusto estar vivo…Agatha Christie